Posicionamiento, propósito y el ser humano como eje central

Krishnan Subramanian, socio principal de Disruption Consulting, abordó con rigor la cuestión del posicionamiento. Según él, el verdadero marketing no consiste en encontrar compradores, sino en comprender a las personas más profundamente de lo que ellas mismas se comprenden, y en integrar el producto en la vida que desean llevar. «La confianza es un resultado. La confianza no es un factor», dijo, una frase que resonó con el peso de una larga experiencia.

Ameen Haque, fundador de Storywallahs, introdujo a los participantes en la arquitectura de la narración de historias de marca, recordándoles que las mejores historias no comienzan con un mensaje, sino con una emoción, y que «un buen narrador es, ante todo, un buen oyente», atento tanto a lo que no se dice como a lo que sí.

Narayan Devanathan, presidente y director de estrategia de Dentsu South Asia, centró su intervención en el propósito. «Las mejores empresas se guían por un propósito», afirmó. «Parten de un propósito, y todo en la empresa se rige por ese propósito».

Una sorpresa y una visión más amplia

Uno de los momentos más destacados del programa fue la visita sorpresa del propio Sadhguru, cuya visión fue la que dio origen a Brand Insight. Su recordatorio resonó durante los días siguientes: «Construir la imagen de marca de la nación —de forma consciente y con propósito— enaltece a cada ciudadano, a cada empresa y a cada pasaporte.

Grandes ideas, ambiciones aún más grandes

Rahul Jauhari, fundador y socio director de Flibbr Consulting, marcó un tono ambicioso desde el principio. «La IA ha cambiado la economía de la ambición», afirmó; y, para él, ese es uno de los mayores logros de los últimos tiempos. Esto se traduce en iteraciones más rápidas, narrativas más ambiciosas y la libertad de desarrollar ideas que antes parecían inalcanzables. Pero la estrella polar sigue siendo el ser humano: «Las grandes ideas no surgen de la eficiencia de la IA, sino de la ambición y la originalidad», advirtió, instando a los profesionales a utilizar la IA como un laboratorio creativo, no como una fábrica de contenidos.

La nueva economía de la ambición

La asesora estratégica Vandana Maithani replanteó el debate sobre el acceso. Durante demasiado tiempo, las herramientas estratégicas avanzadas han sido un privilegio exclusivo de las grandes empresas con presupuestos desmesurados. «Hasta ahora, el mundo empresarial ha tenido una barrera muy clara: «Pagar para participar», señaló. «Ahora esa barrera se ha derrumbado». En su opinión, la IA no es una amenaza, sino una aliada: una aliada que no pide ni participación en el capital ni un puesto en la junta directiva, pero que aporta un valor extraordinario. La salvedad, dejó en claro, es la siguiente: «La IA puede gestionar tu almacén, pero no puede definir la esencia de tu negocio».

Tres días. Un programa a medida. Y la convicción compartida de que la creación de una marca, si se hace bien, no es solo una estrategia empresarial, sino también el arte de ser recordado por algo que realmente importa.