Relaciones: anhelo, lucha y trascendencia
La mayoría de nosotros conocemos la paradoja: las relaciones nos proporcionan nuestras mayores alegrías y nuestros dolores más profundos, momentos fugaces de unidad y fricciones recurrentes. Nos quedamos porque esos momentos de unión nos parecen preciosos, pero mantenerlos parece casi imposible. Sadhguru plantea una pregunta inquietante: ¿Y si la fricción no fuera un problema que se resolviera encontrando a la «persona adecuada», sino una prueba de que estamos buscando la unión en el nivel equivocado? Aquí ofrece una posibilidad diferente, más allá del cuerpo, la mente y las emociones.

Sadhguru: Las relaciones humanas son algo curioso. La mayoría de las personas no pueden vivir sin ellas, pero la mayoría de las veces las relaciones traen más dolor que alegría, más enredos que libertad, más acritud que amor. Las personas están dispuestas a sacrificar toda su vida por unos pocos momentos de compenetración, unos pocos momentos de unidad, porque esos momentos son muy valiosos para ellas.
Cuando sacrificamos todo por momentos de unidad
Hay muchos tipos diferentes de relaciones. La primera relación para la mayoría de nosotros es con la madre: confort, nutrición y cuidado. Luego, quizás, viene el padre: apoyo, seguridad y orientación. Después, los profesores y amigos: aprendizaje y compartir. Luego, los cónyuges, amantes, hijos y otras relaciones dentro de la estructura social.
Todo tiene algo que dar y algo que quitar. Las personas permanecen en las relaciones porque se satisface una cierta necesidad emocional. Quienes examinan lógicamente sus relaciones no pueden permanecer en ellas.
Pero hay una cierta satisfacción: momentos de alegría, de compartir y de unidad; apoyo y seguridad. Por encima de todo, está el miedo a estar solo, la principal razón por la que las personas permanecen juntas, no solo en el matrimonio, sino en todo.
Las relaciones adoptan muchas formas y dimensiones, muchos niveles de mezquindad y engaño. Si las personas se odian, hacen algo realmente desagradable que simplemente acaba con todo. Pero, cuando se aman, su amor se expresa como maldad dentro de los límites legales.
Una mujer fue de compras y, mientras buscaba su cartera en la caja, sacó un control remoto de televisión de su bolso. El vendedor lo vio y le preguntó: «¿Por qué lleva consigo el control remoto de la televisión?». Ella respondió: «Mi marido se negó a venir de compras conmigo, así que esto era lo más cruel que le podía hacer legalmente».
Intentar encajar lo que no encaja
En todas estas relaciones, entre padres e hijos, entre amigos, entre cónyuges, entre todo tipo de personas, ¿qué es lo que realmente intentamos hacer?
Como persona, eres una acumulación de experiencias e información que han formado ciertas actitudes: un cierto tipo de cuerpo, mente, emociones, gustos y aversiones, y opiniones.
Y la otra persona está compuesta por los mismos ingredientes, pero de una manera diferente. Por lo tanto, no encaja. Hay momentos en los que, de repente, todo parece hermoso y compatible: lo físico, lo mental, lo emocional... todo parece encajar. Pero, al momento siguiente, por mucho que lo intentes, no encaja.
Esto es lo que intentan hacer dos personas, ya sean amigos, padres, cónyuges o cualquier otra cosa: intentan encajar un cuerpo, una mente y una configuración emocional en otro cuerpo, otra mente y otra configuración emocional.
Dos cuerpos, dos mentes y dos emociones no pueden encajar perfectamente. Si viajas con suficiente frecuencia, funciona bien porque no estás allí. Si entiendes que solo pueden encajar en ciertos momentos, llevarás la relación en consecuencia. Si crees que puedes hacer que encajen, no funcionará.
Si realmente quieres que encajen, tu sentido de ser un cuerpo, una mente y unas emociones tiene que retroceder en gran medida. Si te conviertes en una gran esfera de energía, podrías encajar perfectamente y para siempre. Podría llevarse más allá de la vida y la muerte.

Sentarse con extraños y resonar
Es en este contexto que las tradiciones siempre han considerado la relación gurú-discípulo como algo de la más alta importancia. No porque se amen más de lo que tú amas a tu hijo o a tu marido o a tu mujer, sino simplemente porque estos tres aspectos esencialmente individualistas —el cuerpo, la mente y las emociones— han sido en gran medida dejados de lado. Ahora todo encaja.
De lo contrario, simplemente porque cada cuerpo es único, cada mente es única y cada conjunto de emociones es único, nunca pueden encajar perfectamente en otro. Puede haber momentos de cohesión, pero nunca pueden permanecer así, hagas lo que hagas.
La mayoría de los amantes se pasan la vida discutiendo, pero han vivido grandes momentos de unión, a los que se han vuelto adictos, y por eso se aferran a la relación. Pero, si lo analizas en promedio, en cualquier periodo de 24 horas, ¿cuántos momentos de éxtasis tienes? Probablemente muy pocos.
Hay una dimensión de la relación que no es del cuerpo, ni de lo físico, ni de la compañía, ni de la proximidad emocional, sino simplemente de la energía vital básica. Puedes sentarte junto a un completo desconocido y resonar juntos a nivel de la energía. Este es un tipo diferente de relación.
Si una relación se forma a nivel de la energía, no es necesario conocer al otro. No importa en qué parte del mundo te encuentres, aún puedo tener cierta intimidad que no es posible ni siquiera si vives con alguien durante cincuenta años.
Incluso a nivel de las energías, la energía de cada individuo es diferente. El aspecto fundamental de la energía es el mismo, pero los matices que ha adquirido son diferentes. La conexión instantánea solo se produce si eres capaz de penetrar en ese matiz individual y tocar una dimensión que es universal por naturaleza. No necesita conversación, no necesita ningún tipo de transacción, es simplemente una unión.
El verdadero significado del yoga
Así que cuando decimos «Te enseñaremos yoga», esto es lo que queremos decir: que te tocaremos en lo más profundo de tu ser y no podrás librarte de ello. Esto no es esclavitud, es el único camino hacia la libertad.
La gente siempre entiende la libertad como exclusividad: «Hago lo que quiero». Si te vuelves exclusivo, tu propia existencia se convierte en esclavitud. La única forma de ser libre es volverse inclusivo.
La dimensión fundamental es la inclusión. No la inclusión en términos de: «Yo te amo, tú me amas». Eso puede funcionar en la superficie, tal vez sea necesario para que estés dispuesto. El amor es un disolvente, no una solución. Disuelve tus asperezas y te acerca un poco más a las personas para que haya una posibilidad, pero no es lo auténtico.
Si no desarrollas conscientemente tu capacidad para formar relaciones con todo lo que te rodea a un nivel de unión natural, nunca conocerás la alegría de estar en este mundo. Solo conocerás el miedo y la ansiedad de estar en este mundo.

El éxtasis de la unión
El simple hecho de estar en este mundo puede ser un proceso absolutamente extático si conoces esta unión con todo lo que te rodea. Si puedes mirar a cualquier persona y cualquier cosa —sin sentir amor, sino sintiéndolas como parte de ti mismo— y experimentas la intensidad de la vida, es una explosión. Te hará naturalmente inclusivo.
Solo conocerás la verdadera alegría de estar en este planeta cuando se produzca el yoga en su sentido real: la unión. Yoga no significa contorsionar el cuerpo. «Yoga» significa “unión”. Si te has vuelto muy rígido, te doblamos y amasamos para que algún día puedas hornearte. Si algo se hornea sin amasar lo suficiente, se agrieta. La belleza con la que sube el pan o la maravilla con la que toma forma una vasija de barro dependen esencialmente de lo bien que se haya amasado.
Las asanas matutinas son el amasado diario. Si te amasan lo suficiente, cuando llegue el momento, florecerás de forma natural. Sin este amasado, solo te quedarás boquiabierto ante todo lo que te rodea sin saber lo que está pasando.
Incluso ahora mismo, lo que está sucediendo en términos de vida es absolutamente milagroso e incomprensible. Por mucho que sepas de ciencia, ¿puedes entender cómo se produce la existencia? Tienes explicaciones tontas que encajan en los libros de texto, pero en realidad no sabes cómo se produce la existencia.
Y si le prestas atención, ¿cómo puedes alejarte de ella?
El precio de la exclusividad
Debido a que existes como cuerpo, como mente, como un conjunto de emociones, te has vuelto exclusivo. Si eres exclusivo, estás siendo excluido del proceso de la vida, estás siendo excluido de la existencia del Creador.
Cuanto más exclusivo te vuelves en tus pensamientos y emociones, más excluido te vuelves del proceso de la vida. Esto le está sucediendo al mundo a gran escala. Cuanto más educadas y cultas se creen las personas, más disminuye su capacidad para sonreír, reír y vivir. Se vuelven tan serias que es casi como si estuvieran listas para morir.
Cuando mantienes relaciones, te vuelves aún más exclusivo. Cuanto más cercana es la relación, más excluido te vuelves del resto del mundo. Una vez que tienes una pareja en tu exclusividad, especialmente si va bien, no tienes que mirar fuera en absoluto.

Las relaciones como posibilidades
Ya sea entre padres e hijos, entre amigos o entre cónyuges, si las relaciones no se convierten en un medio para lograr la unión, son más un estorbo que una posibilidad. Solo conducen al enredo.
Por lo tanto, las relaciones no se basan en la compatibilidad, ni en la compañía, ni en extraer felicidad el uno del otro. Las relaciones son una oportunidad para alcanzar un tipo de unión que allanará el camino hacia una mayor posibilidad.


