Proverbios de Jesús desde una perspectiva yóguica
Esta semana, en la que millones de personas conmemoran la vida de Jesús, compartimos algunas declaraciones profundas que hizo y que tienen mucho significado para nuestras vidas, independientemente de la religión a la que uno se adhiera. Aquí, Sadhguru, a su manera inimitable, desentierra los mensajes subyacentes de algunos de los proverbios más conocidos de Jesús.
«En verdad os digo: el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». —Marcos 10:15
La devoción es para aquellos que son como niños
Sadhguru: Cuando Jesús dijo que solo los niños conocerían el reino de Dios, estaba hablando de personas que no tienen conclusiones preconcebidas, personas que no asumen nada, sino que están dispuestas a mirar todo como si fuera nuevo. Esa es la belleza de un niño. Ser como un niño significa que no sabes nada, sino que miras todo como si fuera la primera vez. Solo aquellos que son como niños pueden caminar el camino de bhakti o de la devoción.
La devoción ha sido el método más propagado en los procesos espirituales de todo el mundo durante mucho tiempo, porque la emoción siempre ha sido la parte más fuerte del ser humano. Puedes elevar la emoción a una alta intensidad muy fácilmente. Si quieres elevar tu cuerpo, tu intelecto o tus energías a un alto nivel de intensidad, se necesita mucha sadhana. Pero la emoción puede levantarse fácilmente. La verdadera devoción significa que no tienes una agenda propia. No te importa cómo eres, cómo es tu cuerpo, cómo es tu familia, cómo es tu salud, cómo son tus finanzas: no te preocupa nada; el único objetivo es que quieres fusionarte con lo Divino. Eso es un devoto.
La devoción es el camino más rápido. Al mismo tiempo, una vez que tu intelecto se ha desarrollado hasta cierto punto en el que piensa y cuestiona, entonces, bhakti no funcionará para ti. La devoción resultará siendo un engaño; la fe será falsa. Ahora mismo, mucho de lo que está pasando como devoción en el mundo no es nada más que un trato falso. La gente va al templo y dice: «Querido Dios, te daré 10 rupias; déjame conseguir 10 millones este año». ¿Hay algún idiota en este planeta que esté dispuesto a hacer un trato como este contigo? Pero la gente piensa que el Creador es tan tonto que hará semejante trato contigo. Con este tipo de mente, no hables de devoción, porque se desperdiciará la vida. La devoción es una flor que puede florecer dentro de ti si cultivas los otros aspectos de quien eres.La devoción es el camino más rápido. Al mismo tiempo, una vez que tu intelecto se ha desarrollado hasta cierto punto en el que piensa y cuestiona, entonces, bhakti no funcionará para ti. La devoción resultará siendo un engaño; la fe será falsa.
La frustración de tratar de ser el número uno
Sadhguru: Los adultos han trabajado muy duro en ti, desde tu infancia, en que debes ser el primero, el mejor. No te dijeron que debes llegar a tu máximo potencial, sino que debes ser el mejor. No puedes ser el mejor sin compararte con alguien. Este es un proceso destructivo que ha comenzado desde la infancia. Una vez que tus aspiraciones son tales que quieres ser el número uno y nada más, solo puedes sentirte frustrado. Porque solo puede haber un número uno; el resto son seres humanos frustrados. Una vez que entras en esta filosofía, te resentirás contra todos a los que les va bien. Esa no es una buena manera de vivir.
Así que Jesús dijo, sobre el reino de los cielos, que quienes sean los primeros aquí, serán los últimos allí. Esto no significa que a todos los fracasados les irá bien en otros lugares. Ese no es el punto. Se trata de que no eres del tipo que da codazos y aspira a ser el número uno. Si eres del tipo más amable, que tiene algún sentido de vida para esperar, que tiene algo de humanidad, lo lograrás. Una vez que tu aspiración es ser el número uno, te olvidarás de tu humanidad. Sentarse encima de la cabeza de alguien no es el punto. ¿Estás trabajando para lograr todo tu potencial? ¿Has alcanzado tu máximo potencial? Eso es todo lo que hay.
Mientras Jesús le hablaba a la multitud, se presentaron su madre y sus hermanos. Se quedaron afuera, y deseaban hablar con él. Alguien le dijo: —Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablar contigo. —¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? —replicó Jesús. Señalando a sus discípulos, añadió: —Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos. Pues todo aquel que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, es mi hermano, mi hermana y mi madre. —Mateo 12:46-50
La maternidad y la espiritualidad
Sadhguru: Algunas mujeres, durante el embarazo, se vuelven tan bellas en todos los sentidos, no solo físicamente. ¿Has visto cómo sucede esto? Se vuelven tan maravillosas simplemente porque incluyeron a otro ser como parte de ellas mismas, no solo físicamente, sino también en cuanto a energía, emocionalmente y mentalmente. Como madre, incluyó una parte de este hombre como parte de sí misma, y se está convirtiendo en una posibilidad de ser otra vida que pueda caminar por el planeta igual que ella. Esta es una experiencia enorme para una mujer.
La espiritualidad significa, en cierto modo, quedar embarazado no solo de un ser, sino de toda la existencia. Si puedes contener la existencia entera, como una mujer embarazada contiene a un bebé en su cuerpo, entonces, eso es espiritualidad. De esta manera, la maternidad tiene un matiz de espiritualidad. Muchas madres nunca cruzarán el umbral, pero el hecho de estar cerca de esa posibilidad puede ser muy transformador.
La razón por la que hemos santificado la maternidad es porque, fundamentalmente, toda la identificación de la sociedad es con el cuerpo físico. Las personas existen aquí como cuerpos físicos. Ahora, una madre o la maternidad es muy sagrada, porque es ella la que fabrica este cuerpo para ti a partir de su propio cuerpo. Pero, cuando Jesús estaba entre la gente y alguien vino y le dijo que su madre había venido a verlo, dijo: «¿Quién es mi madre?». Esta declaración puede parecer absolutamente desalmada, pero no proviene de ninguna crudeza. Proviene de una cierta consciencia. Cuando alguien se identifica con el cuerpo, su madre significa el mundo para él. Cuando alguien está más allá de las limitaciones del cuerpo físico, una madre no lo es todo; se maneja de manera diferente.
Otro discípulo le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». Pero Jesús le dijo: «Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos». —Mateo 8:21-22
Nuestro asunto es con los vivos
Sadhguru: Quienquiera que sea tu familia —tu esposo, esposa, hijos, padres, hermanos, hermanas—, cualquier tipo de familia que tengas, o tus amigos, ¿qué sabes de ellos? Conoces su cuerpo, mente y emociones hasta cierto punto. Más allá de esto, ¿qué sabes de ellos? Cuerpo, mente, emoción: estas son las únicas tres cosas que has tocado en cualquier relación en tu vida. No has tocado nada más. Puedes pensar que alguien es tu alma gemela, pero un alma no necesita una pareja. Es la mente la que necesita una pareja; es el cuerpo el que necesita aparearse. Lo que es absoluto no necesita una pareja.
Cuando una persona muere, ha dejado su cuerpo aquí y se ha ido. Todo lo demás, en términos de pensamiento y emoción, se abandona junto con el cuerpo. Así que, una vez que una persona deja el cuerpo, no tienes nada que hacer con él. Por eso, Jesús dijo: «Dejad que los muertos entierren a los muertos», porque ellos pertenecen a una dimensión diferente.
Cuando una persona muere, ha dejado su cuerpo aquí y se ha ido. Todo lo demás, en términos de pensamiento y emoción, se abandona junto con el cuerpo. Así que, una vez que una persona deja el cuerpo, no tienes nada que hacer con él. Por eso, Jesús dijo: «Dejad que los muertos entierren a los muertos», porque ellos pertenecen a una dimensión diferente.
La gente puede pensar que es cruel, pero él solo está afirmando un hecho. Tus emociones pueden seguir presentes, pero, para ellos, no es así. Pertenecen a una posibilidad completamente diferente. Por eso, la vida se vuelve muy valiosa. Mientras estés vivo, por favor, asegúrate de hablar con la gente que te rodea; no intentes hablar con ellos después de que hayan muerto. No sabemos cuándo se irán nuestros seres queridos. ¿No es muy importante que, cuando estés vivo, des lo mejor de ti a las vidas que te rodean? Después de que se hayan ido, no es asunto tuyo. Deja los muertos a los muertos.


