Por qué los mismos problemas siguen surgiendo en tu vida
La mayoría de las personas se pasan toda su vida tratando de arreglar el mundo que les rodea. Muy pocas se detienen a preguntarse si ellas mismas son el problema. La última vez que algo salió mal —en tu trabajo, en tus relaciones, en tus planes— ¿Qué fue lo primero que buscaste? La economía. El momento. Las otras personas. Pero si la situación sigue cambiando y el problema sigue siendo el mismo, el factor común eres tú.

Nuevo lugar, mismo drama

Sadhguru: La mayoría de la gente ni siquiera se da cuenta de que en sus vidas, se repiten siempre los mismos patrones. Recorren los mismos ciclos en escenarios diferentes y dan por sentado que todo va bien. La última vez que algo salió mal, estabas en el colegio. Luego volvió a pasar en la universidad. Después en el trabajo. Y más tarde en el matrimonio. El escenario era diferente cada vez, pero si te fijas bien, seguían ocurriendo las mismas cosas.
Si el mismo problema se repite una y otra vez, significa que el problema eres tu.
El comportamiento compulsivo surge fundamentalmente de una sensación de incompletitud interior. En su esencia, la compulsividad significa que algo dentro de ti se ha vuelto cíclico. Algo en el interior permanece insatisfecho, y el intento de llenar ese vacío empuja a las personas hacia cosas externas.
Las personas recurren a fumar, hablar en exceso, comer, ir de compras o a cualquier otro tipo de comportamiento porque se sienten tan incompletas e insuficientes tal y como son. La naturaleza compulsiva invade tus pensamientos, tus emociones, tus patrones energéticos y, en última instancia, tu propia existencia.
La única forma de superar los procesos compulsivos que hay en tu interior es volviéndote más consciente. La compulsividad no es más que la ausencia de conciencia, del mismo modo que la oscuridad no es más que la ausencia de luz.
Para cualquier forma de comportamiento compulsivo, la única solución real es la conciencia. Acciones compulsivas, pensamientos compulsivos, estados emocionales compulsivos, estructuras energéticas compulsivas: si no se rompen, nunca habrá libertad. Si tu vida tiene esa característica —si las mismas situaciones, las mismas emociones, las mismas dificultades siguen repitiéndose—, no estás avanzando. Estás yendo en círculos.
Todo lo físico que existe se mueve en ciclos. El átomo, el planeta, la galaxia: todo esto es cíclico. Pero en el momento en que te identificas con el ciclo, tu propio proceso vital se vuelve cíclico. Si lo manejas conscientemente, se convierte en una posibilidad tremenda.
La incertidumbre es tu oportunidad

Hay dos formas de ver la incertidumbre del mundo actual: como un problema o como una posibilidad. Si no hubiera incertidumbre en nada, si todo en la vida fuera absoluto y fijo, ¿tendrías alguna oportunidad en este mundo? Las generaciones anteriores habrían establecido un cierto absolutismo sobre todos los aspectos de la vida.
No te quedaría nada por hacer, crear o explorar. La única razón por la que tienes la oportunidad de hacer algo en este mundo es porque no todo está predeterminado. La incertidumbre no es realmente un problema. Es la solución a tu vida.
Si no hubiera incertidumbre, podrías tener un ladrillo por cerebro y no importaría. Solo porque no sabes lo que vendrá después es que tu mente tiene algún valor en absoluto. La forma en la que gestionas la incertidumbre muestra tu nivel de inteligencia y flexibilidad.
La flexibilidad es la esencia de la vida. Quienes pueden doblarse no se romperán. No solo físicamente, sino en todos los sentidos. Debes saber cómo comportarte ante los vientos fuertes y cómo actuar cuando las cosas fluyen. Quienes no saben adaptarse, se rompen.
Si te mantienes joven, la incertidumbre deja de ser un problema. Se convierte en la condición misma que mantiene la vida abierta. Y si no estás muerto, eres lo suficientemente joven para hacer eso.
La diferencia entre mirar y ver

En lugar de pensar en qué es lo correcto, simplemente debes mirar. No debes buscar nada en particular; esto es lo importante en la vida. No busques esto o aquello, porque la naturaleza de la mente es tal que, una vez que tienes una intención en tu mirada, solo verás esas cosas.
Si me identifico con algo —si pienso en ti como mi amigo, mi hijo, mi hermano o cualquier otra cosa—, entonces no te veo. Veo lo que quiero ver. Si no me identifico, si simplemente miro, te veo exactamente tal y como eres. Si quieres recorrer este mundo con la mínima fricción, debes verlo tal y como es, no como quieres que sea.
Si tienes tus propias cosas acumuladas llenando tu mente, ¿cómo va a reflejarse la vida con claridad? Una fotografía tiene que ver con la memoria. Un espejo tiene que ver con la realidad. Hagas lo que hagas, debes ver las cosas tal y como son: no a través del recuerdo, ni de grandes ideas o intenciones, sino tal y como son en este preciso instante. Si no ves con claridad, tus acciones serán erróneas, inapropiadas e irrelevantes.
Nunca te conviertas en el problema de tu propia vida

Hay mil problemas en el mundo. Si no tienes problemas en las situaciones externas de tu vida, significa que no estás haciendo nada significativo. Si estás haciendo algo significativo, habrá cientos de problemas.
Pero me he asegurado de no ser nunca el problema en mi propia vida. Mi intención es que tú tampoco te conviertas en un problema en tu vida. Si estás haciendo algo que vale la pena, habrá obstáculos.
La pregunta es: ¿eres tú mismo ese obstáculo? Eso es lo que debes eliminar. Si eliminas ese obstáculo, surgirá la claridad. Verás las cosas tal y como son.
Cada día debes enfrentarte a un problema nuevo; eso significa que estás creciendo. Si el mismo problema se repite una y otra vez, significa que el problema eres tú. Si tú eres el problema, siempre será el mismo problema. Nunca deberías ser un problema en tu propia vida.
No sirve de nada repetir el mismo error, lamentarte por ello y luego volver a repetirlo. Muchas personas viven exactamente de esta manera: lamentándose por lo mismo mientras continúan haciendo las mismas cosas. Si realmente reconoces algo como un error, al menos deberías cometer nuevos errores.
Como mínimo, tus problemas deberían crecer en complejidad. Si sigues cometiendo los mismos errores básicos a lo largo de tu vida, eso es estancamiento. Es hora de evolucionar.
Es posible que otra persona piense que tú eres un problema; no siempre puedes evitarlo. Pero en tu propia vida, asegúrate de una cosa: que tú no eres el problema. Si haces esta única cosa, tendrás una vida exitosa.


