El calendario más sofisticado jamás creado nunca ha tenido como objetivo contar el tiempo
Mucho antes de que nadie dividiera el tiempo en casillas ordenadas en una pared, los seres humanos alzaban la vista —y observaban con igual atención su interior y lo que les rodeaba— siguiendo el curso del Sol y la Luna, así como los sutiles cambios en la naturaleza y en sus propios cuerpos. Esa atención no era superstición. Era una ciencia precisa, desarrollada a lo largo de miles de años de observación. En este análisis, Sadhguru remonta los orígenes del calendario lunisolar hindú y sostiene que sus creadores comprendían el mundo natural y el sistema humano de formas que podrían mejorar enormemente nuestras vidas, quizás más que nunca.

Un calendario para la vida humana

Konark Chakra, una de las ruedas de piedra tallada del Templo del Sol de Konark, diseñada como un reloj de sol
Sadhguru: La forma en que elaboramos nuestro calendario es un aspecto muy importante de las civilizaciones humanas. En su evolución, la creación de calendarios fue un paso importante.
Se calcula que el primer calendario hindú se elaboró hace 8000 a 12000 años. Lo increíble es que nunca ha sido necesario corregirlo, porque este calendario no se basa en cálculos ni en conjeturas, se basa en la observación. Creamos el primer calendario solar a partir de estas observaciones del mundo que nos rodea y de las influencias que actúan sobre nosotros en diferentes momentos del año.
Entonces nos dimos cuenta de que el calendario solar no tenía en cuenta la subjetividad de quiénes somos. Las influencias de la luna provocan tantas oscilaciones químicas, iónicas y eléctricas en nuestro interior —tantos cambios e intensificaciones en nuestro interior—, que nos dimos cuenta de que no podíamos seguir adelante sin un calendario lunar.
Se elaboró un calendario lunar de manera independiente, con 12 a 13 meses al año. Entonces se dieron cuenta de que la gente quería tener ambos sistemas juntos, así que crearon el complejo calendario lunisolar.
El documento escrito más antiguo que se conserva al respecto tiene unos 1500 años, aunque el calendario es sin duda mucho más antiguo, ya que llevaba mucho tiempo en uso. Lo sabemos porque aparecen referencias al respecto en epopeyas como el Mahabharata y el Ramayana, donde se comenta a detalle los meses y las influencias lunares.
La precisión que hay detrás del calendario

Manuscrito «Vedanga Jyotisha», el texto indio más antiguo que se conoce sobre astronomía y astrología
La gente de aquella época era muy consciente de esas cosas. Cuando Galileo aún no había nacido y el resto del mundo todavía creía que la Tierra era plana, estas personas ya habían calculado con exactitud las distancias entre la Tierra y la Luna, y entre la Tierra y el Sol, así como la relación precisa entre las rotaciones de la Luna y las del planeta.
Lo más increíble de todo —algo que la ciencia moderna apenas dedujo en el siglo XX— es que ellos ya habían comprendido que la rotación del planeta tiene una precesión.
La precesión funciona así: el planeta rota con un ángulo determinado y, a medida que se desplaza por el espacio, su propio eje describe lentamente una trayectoria circular, como una peonza/trompo que se tambalea. Según antiguos cálculos hindúes, un ciclo completo de esta precesión dura 25856 años. Según cálculos recientes, se estima en torno a los 25772 años, lo que supone una diferencia de 84 años. Esa diferencia se debe a que los cálculos se realizaron en momentos distintos, ya que el ciclo en sí ha ido cambiando con el tiempo.
Por ejemplo, cuando el Sol entra en el signo de Aries —llamado «Mesha» en sánscrito—, ese acontecimiento debería de coincidir con el equinoccio, y así fue hace muchos años. sin embargo, actualmente hay un desfase de unos 24 días. Esto se debe al movimiento constante y a los cambios en la disposición entre el Sol, la Luna y la Tierra a medida que avanza la precesión.
Si la precesión aumenta —si el tambaleo del planeta se hace más pronunciado—, es difícil predecir las consecuencias con certeza. Los astrónomos actuales afirman que existe la posibilidad de que los polos magnéticos norte y sur de la Tierra se inviertan en algún momento en el futuro.
Es posible que la Tierra se corrija por sí misma. Pero si el tambaleo aumentara de forma significativa, podría producirse una desestabilización de los sistemas terrestres y, sobre todo, el sistema humano podría desestabilizarse de muchas formas diferentes.
El sol penetra más allá de la profundidad de la piel

Por eso es importante el equinoccio. Esta transición del invierno a la primavera marca una época en la que cambian muchas cosas. Nuestra relación con el Sol cambia, y eso no solo significa que haga un poco más de calor. Debido a la inclinación del planeta hacia el Sol durante este periodo, la protección electromagnética que nos blinda del plasma que emana del Sol se debilita en esta época.
Actualmente nos encontramos en un periodo de erupciones solares excesivas, y nos quedan por delante otros dos años y medio de actividad elevada. Definitivamente, el impacto está presente en el planeta y en toda forma de vida.
En determinadas regiones —especialmente entre los 23° y los 33° de latitud, aproximadamente— la incidencia solar es máxima. Algunas zonas de China, la India y Estados Unidos se encuentran dentro de esta franja, donde la radiación solar puede ser especialmente fuerte durante este periodo.
Los sistemas eléctricos del cuerpo humano pueden verse alterados porque la influencia del sol puede provocar que el calcio entre en las neuronas de forma prematura. El balance del sistema nervioso y del organismo en su conjunto depende del equilibrio entre el potasio, el sodio y el calcio.
Cuando el calcio entra en exceso en las neuronas, esto puede provocar obstrucciones que pueden dar lugar a accidentes cerebrovasculares y otras afecciones graves. Esto no significa que todo el mundo vaya a enfermar; la gravedad de los síntomas depende de la constitución de cada persona, pero es posible que sucedan algunos trastornos.
Esta cultura ideó formas de hacer frente a esta situación. Por ejemplo, los 14 días que transcurren entre el festival de Holi —que tiene lugar justo después del Phalguni Purnima, o luna llena— y el siguiente Amavasya o luna nueva, son los que registran mayor influencia solar en el hemisferio norte.
Las festividades indias se basan en los sucesos naturales de ese día. Estas se diseñaron para involucrar a las personas en actividades concretas, de modo que no se limitaran a seguir con su rutina habitual y se vieran afectadas sin darse cuenta, ya que no todos los seres humanos tienen el mismo grado de resiliencia.
Lo que tu cuerpo ya te está diciendo

Todas las demás formas de vida son sensibles a estos cambios y se comportan en consecuencia. Parece que solo los seres humanos llevan los libros de texto en la cabeza y no se dan cuenta de lo que realmente ocurre en sus propios sistemas. Esto es algo que todo el mundo debería de empezar a hacer. Solo se necesita un poco de atención. Con solo cerrar los ojos, deberías poder intuir más o menos si estamos cerca de una luna llena o de una luna nueva.
Al menos, las mujeres deberían saber cuándo se acerca su ciclo —no mediante el conteo de los días en un calendario, sino mediante la sensación de su cuerpo. El cuerpo femenino es mucho más sensible que el masculino, pero eso no significa que los hombres no puedan experimentar esa sensibilidad. Con un poco de práctica, cualquiera puede darse cuenta de cuándo se acerca Purnima o Amavasya.
Deberías empezar a prestar atención a estas cosas, no por darle uso al calendario, sino porque es realmente importante saberlo. Si sabes que un día determinado vas a sufrir alguna alteración natural en tu organismo, puedes ser un poco más prudente y consciente. Esto no tiene por qué causar miedo. El miedo es una reacción irracional ante situaciones que no conocemos. Lo que se necesita, en cambio, es una actitud consciente: simplemente tener un poco más de cuidado esos días.
Una forma sencilla y eficaz de minimizar las influencias externas es mantener la cabeza mojada. Cuando el cabello está mojado, se reduce considerablemente el impacto electromagnético en el sistema. En esta tradición, hay ciertos momentos del día, conocidos como sandhyas, que son especialmente importantes: la mañana, la tarde, la noche y, para algunas personas, también la medianoche. Por eso decimos que, cuando se practica una sadhana seria, hay que ducharse al menos dos o tres veces al día y mantener mojado el cabello, o al menos la parte superior de la cabeza.
Mantener el cabello mojado también es beneficioso en Amavasya y Purnima. Pero el periodo que va desde el equinoccio de primavera hasta el solsticio de verano es especialmente importante, ya que es entonces cuando la influencia del Sol está al máximo. El periodo que va desde el equinoccio de septiembre hasta el solsticio de diciembre es una fase completamente diferente.
¿Podemos reducir el impacto de las erupciones solares?

Erupciones solares que se producen en la superficie del Sol y que lanzan ráfagas de energía al espacio
De manera individual, se pueden hacer cosas para reducir el impacto de las erupciones solares; de manera colectiva, no es posible hacerlo para el planeta. La Tierra tiene su propia inteligencia. La Naturaleza te da exactamente lo que necesitas. Cuando el impacto del plasma solar es elevado, ciertas frutas y verduras se dan en temporada, sobre todo en las regiones tropicales. Estos son los alimentos que debes comer.
Pero ahora la gente importa frutas y verduras de lugares lejanos y las consume en su lugar. La Tierra tiene una inmensa inteligencia, mucha más que tú. Esa inteligencia no se está aprovechando, por lo que la gente tiene que pasar por todas estas alteraciones. Una de las cosas fundamentales que puedes hacer es comer frutas y verduras de temporada cultivadas en la zona. Lo que ingieres es tan importante como la manera en que respiras.
En el sur de la India también existen preparaciones caseras tradicionales, como el Lakshmi charu en Andhra Pradesh y el koozh en Tamil Nadu, que se suelen consumir durante esta temporada. Si en su lugar desayunas pan y huevos, no estás aprovechando este conocimiento.
Después del equinoccio de primavera, algunas personas —sobre todo las mujeres— pueden sentir una especie de letargo y falta de energía. Si no contrarrestas esto con una alimentación y una actividad adecuadas, si no eres consciente de que algo te está frenando por dentro y de que necesitas animarte un poco, tiendes a caer en ese bajón de energía.
En estos momentos, todo en la naturaleza está en pleno apogeo gracias al Sol, que es la principal fuente de energía. Toda la vida vegetal está en plena actividad y, por consiguiente, también lo están todas las formas de vida más pequeñas. Si cavas en la tierra en un suelo tropical en este momento, verás que este rebosa vida.
El Sol fortalece todo esto. Pero la fortaleza no tiene intenciones. El exceso de energía se puede aprovechar de muchas maneras —tanto positivas como negativas— y eso es cuestión de elección. La electricidad puede iluminar una habitación, hacer funcionar un micrófono y, si pones la mano en el lugar equivocado, te puede matar. La electricidad no es ni buena ni mala: simplemente tiene potencia y carece de intención.
Todo en la Naturaleza es así. Simplemente tiene potencia. Nosotros debemos tener la inteligencia necesaria para usarla de la manera adecuada.


