Pregunta: Sadhguru, ¿qué opinas de las guerras actuales y del empeoramiento de la situación geopolítica?

Sadhguru: Los idiotas pueden pelear incluso sin la influencia del sol. Pero la actividad solar sí que influye. Todavía nos quedan por delante otros dos años y medio de erupciones solares excesivas. El impacto se nota mucho en el planeta y en toda la vida. Pensamos que quizá todo el mundo se volvería meditativo, lo cual también es una posibilidad.

La energía excesiva se puede utilizar de muchas maneras; que sea positiva o negativa es una cuestión de elección. Por desgracia, los seres humanos tienen un historial constante de hacer cosas negativas con la energía extra que tienen. Si tienen mucha energía, la concentran y se lanzan bombas unos a otros. Al menos aquí (en la India, durante el Holi), nos lanzamos colores, lo cual es algo bueno.

Tenemos que ver cómo se desarrollan las cosas en los próximos meses. Podría haber algo más que una crisis de combustible, que ya se cierne sobre nosotros: el petróleo se vende a más de 107-108 dólares por barril, e Irán afirma que debe llegar a los 200 dólares. Si alcanza los 200 dólares —o incluso los 150 dólares—, todas las economías del planeta, en particular las de los países en desarrollo, se verán gravemente afectadas.

El combustible es una preocupación, pero igual de importante es el hecho de que más del 30% de los fertilizantes del mundo provienen de la misma región. Si se interrumpen estos suministros, el rendimiento de los cultivos se verá afectado. En la India, la gente se está preparando para sembrar durante la temporada del monzón, pero es posible que esa siembra no dé muchos frutos porque puede que no haya suficientes fertilizantes disponibles. Rusia produce ciertos tipos de fertilizantes, pero la distancia de transporte es considerable y hay muchas restricciones.

La cuestión no es quién tiene razón y quién no: la guerra está mal.

Si esta guerra no se resuelve por sí sola en un plazo de dos o tres semanas, comenzará una crisis alimentaria. Como de costumbre, los primeros en sufrir serán los africanos, y después los asiáticos. Algunos se prepararán: si es necesario, robarán la comida de los demás y comerán bien. Pero podría producirse una grave crisis humanitaria en el planeta simplemente por lo que está ocurriendo.

La cuestión no es quién tiene razón y quién no: la guerra está mal. Debemos aprender a resolver nuestros problemas de otra manera. Pero parece que no podemos hacerlo porque hay intereses económicos en juego. Las armas y el armamento son uno de los negocios más grandes del planeta; tienen que utilizarse.

Y luego está Dios: cuando la gente lucha por Dios, no hay marcha atrás; luchan hasta el final. El dinero y Dios son fuerzas tremendas en el planeta. Con ambos en juego, las soluciones se vuelven increíblemente difíciles.