La mayoría de nosotros conocemos la paradoja: las relaciones nos proporcionan nuestras mayores alegrías y nuestros dolores más profundos, momentos fugaces de unidad y fricciones recurrentes. Nos quedamos porque esos momentos de unión nos parecen preciosos, pero mantenerlos parece casi imposible. Sadhguru plantea una pregunta inquietante: ¿Y si la fricción no fuera un problema que se resolviera encontrando a la «persona adecuada», sino una prueba de que estamos buscando la unión en el nivel equivocado? Aquí ofrece una posibilidad diferente, más allá del cuerpo, la mente y las emociones.