Velocidad máxima y mentalidad única: Sadhguru en el MotoGP de Austin
Austin te mueve algo. Quizá sea el calor que ya se desprende del asfalto a finales de marzo, o será la forma como el Circuito de las Américas se alza en medio del matorral de Texas, como si hubiera aterrizado desde otro mundo: todo es curvas amplias y cambios de desnivel espectaculares que no tienen sentido hasta que te paras en el circuito. O quizá sea simplemente el momento en que las motos salen de la parrilla, un sonido que deja de ser ruido y que se convierte en algo más cercano a una realidad física. Sadhguru estaba en las gradas. Un místico que recorrió 30,000 kilómetros a través de 27 países en el marco de su movimiento Salvemos el Suelo (Save Soil), quien se abrió camino entre deslizamientos de tierra y altitudes de 5500 metros para llegar a Kailash en moto, quien en una ocasión recorrió todo el curso del Cauvery para alarmar sobre este río moribundo: para Sadhguru, la moto nunca ha sido solo un medio de transporte. La moto ha sido un vehículo para algo más grande. Así que, cuando el MotoGP llegó a Austin, tenía cierto sentido que Sadhguru se apareciera por ahí. Y hay un nexo común: ya sea la meditación o las carreras de motos, ambas exigen, en esencia, una presencia total. Lo demás, tan solo es velocidad.



Un momento de tranquilidad con Johann Zarco, piloto francés de MotoGP. Dos personas que van en moto, aunque a velocidades ligeramente diferentes.



Charla de taller con el Ducati Lenovo Team: resulta que todos hablan el mismo idioma, el de la velocidad.




Sadhguru recorre la parrilla en el COTA. Justo por delante de los marcadores de Márquez y Bagnaia, dos de los mejores pilotos de la parrilla.

El caos organizado, segundos antes de que toda la atención se concentre en una sola cosa.

El acceso al pit lane, con las motos pasando a tal velocidad que te envuelven en una ráfaga de viento. No hay ninguna simulación que pueda igualar esto.


