El punto de inflexión del Buda

La historia de Gautama —tal como la contó Sadhguru—, comienza con el temor de un padre. Un sabio había profetizado que el príncipe se convertiría en un gran emperador o en un gran sabio. El rey optó por el aislamiento: comodidad, belleza y un matrimonio precoz. Un día, el príncipe salió a la calle y se encontró con un anciano, un hombre enfermo y una procesión fúnebre. Volvió a casa, pero no pudo olvidar lo que había visto. «Una vez que llegas allíí», dijo Sadhguru, «ya no hay vuelta atrás».

Le siguieron años de sadhana muy rigurosa. Y después, en este Purnima, Gautama alcanzó la iluminación. Sadhguru describió el recorrido del camino del buscador con una enseñanza que a menudo se atribuye al Buda:

«Cuando eres ignorante, los ríos son solo ríos, las montañas son solo montañas, los árboles son solo árboles, el viento es solo viento, el agua es solo agua. Pero una vez que estás en el camino, los ríos no son solo ríos, las montañas no son solo montañas, el viento no es solo viento, el agua no es solo agua. Pero cuando alcanzas la iluminación, una vez más, los ríos son solo ríos, las montañas son solo montañas, el viento es solo viento, el agua es solo agua, los árboles son solo árboles».

La guerra y la mentalidad de supervivencia

La conversación derivó hacia el tema de la guerra. Sadhguru habló con la precisión de alguien que ha pasado tiempo con personas que estuvieron en la guerra. «La violencia», dijo, «condiciona a la mente para que se mantenga constantemente alerta ante el peligro.

Los soldados que regresan al cuartel después de pasar varios días en situaciones peligrosas suelen tener dificultades. La mente se mantiene en alerta máxima. Cuando no hay una amenaza real, empieza a crearse una por sí misma», dijo.

«En esencia, estamos agigantando el instinto de supervivencia, pero mediante el proceso espiritual, intentamos reducir ese instinto y activar el anhelo de expandirnos».

Señaló que los presupuestos militares están aumentando en todos los países. «La batalla no es gloriosa, es sangrienta». Indicó que el mundo avanza precisamente en la dirección que hace que el proceso espiritual sea más necesario.

Juventud, energía y vivir plenamente

Finalmente, se dirigió a los jóvenes. «En las sociedades prósperas», dijo, «a los jóvenes no les falta energía, es solo que están viviendo el libreto de alguien más». El auto adecuado, la casa adecuada, la secuencia adecuada de eventos de la vida. La preocupación por los empleos que algún día podrían ocupar las máquinas.

«La vida es entusiasmo, la mires por donde la mires, ¿no es así? ¿Y crees que necesitas crear entusiasmo? No. Solo tienes que ser vida».

Contó la historia de una granja en Tamil Nadu donde ciertos árboles no habían florecido en años. El dueño quería talarlos. Sadhguru le pidió que esperara. Se llevó a cabo un programa de siete días en la granja. Al terminar, los árboles estaban en flor. «Todas las células vivas del planeta», dijo, «comparten la misma composición básica: la vida basada en el carbono, desde una bacteria hasta un ser humano. Lo único que tienes que hacer con esta vida es que sea plena y que fluya libremente».