Dentro del «Círculo de música consciente» de Lizzo, con Sadhguru
Una noche única en Los Ángeles donde Sadhguru se unió a artistas destacados como SZA y Doechii para una sesión improvisada de música y una conversación profunda sobre superar la memoria, aceptar la mortalidad y la ciencia de la felicidad.

El 21 de abril de 2026, Lizzo reunió a algunos de sus artistas y colaboradores favoritos en Los Ángeles para algo que no se podría clasificar fácilmente. En parte conversación, en parte música, en parte conciencia colectiva: el «Círculo de música consciente» reunió a un grupo de creativos y a un invitado realmente extraordinario: Sadhguru.

Celebrado al aire libre, la velada dio comienzo con Sadhguru conversando con los artistas reunidos. Comenzó de manera simple, casi desconcertante: «La vida es solo una combinación de dos cosas: una cierta cantidad de tiempo y una cierta cantidad de energía. Puedes pensar muchas cosas sobre ti mismo, pero en realidad, solo eres cierta cantidad de tiempo y cierta cantidad de energía. La energía se acaba o el tiempo se acaba. Una de estas cosas nos pasará a todos nosotros».
De ahí, la conversación fluyó de manera natural: desde la naturaleza del tiempo y la mortalidad, hasta la extraordinaria complejidad del cuerpo humano, la calidad de la atención y lo que realmente significa vivir bien. Sadhguru habló sobre el prana, o energía vital, y cómo su intensidad determina la calidad de todo lo que experimentamos. «Si tus energías vitales están en cierto nivel de intensidad», dijo, «lo que alguien hace en diez años, tú puedes hacerlo en un año».
Sadhguru también habló sobre las cinco capas del sistema humano descritas en la ciencia yóguica: los koshas annamaya, manomaya, pranamaya, vijnanamaya y anandamaya, señalando que la mayoría de la gente nunca aprende a trabajar más allá de las dimensiones físicas y mentales de sus vidas.
Como es habitual en él, se expresó con franqueza sobre la mortalidad. «Cuando naciste, te dieron la sentencia de muerte. Y no te dijeron cuándo ni cómo». Pero en lugar de dejarlo así, lo dio vuelta: «Cuanto más te das cuenta de que tienes una cantidad limitada de tiempo, más exuberante deberías volverte, porque es una cantidad limitada de tiempo». Un chiste de Shankaran Pillai que reforzó la idea y provocó muchas risas.

La sesión de preguntas y respuestas que siguió fue sincera y en ocasiones personal. Los artistas hacían preguntas reales y obtenían respuestas reales. Un intercambio que impactó especialmente fue sobre la memoria y por qué tanta gente se siente atrapada. «La mayoría de los seres humanos son esclavos de los recuerdos que llevan», dijo Sadhguru. «Y la mayoría de los recuerdos que llevas son inconscientes, así es como actúan. Ellos disponen las cosas dentro de ti; ellos disponen las cosas a tu alrededor».
«El objetivo fundamental de la sadhana», explicó, «es elevarse por encima de ese ciclo; no de borrar la memoria, sino dejar de ser dirigido por ella. No puedes estar completamente consciente si la memoria está actuando, porque la memoria es un proceso repetitivo y cíclico. Das vueltas en círculos». ¿Y si la práctica no te eleva por encima de esos círculos de manera natural? «Tendremos que meterte en una secadora centrifugadora. Entonces, querrás salir».
Sadhguru tiene una manera de hacer que lo profundo sea práctico y lo esotérico, experiencial. Habló sobre la dicha no como un concepto espiritual elevado, sino como algo mensurable, incluso bioquímico.
Las investigaciones muestran que los practicantes experimentan un aumento triple en el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) y que los niveles de endocannabinoides suben aproximadamente un 70 % dentro de las seis a doce semanas de práctica. «Dicen que el factor de dicha en el cuerpo es un 23 % más alto que el orgasmo sexual. Así debería ser todo el tiempo. Mírame a mí: siempre en un estado de dicha total», dijo.
Entonces empezó la música.

SZA, Doechii, Baby Rose, James Fauntleroy, UMI, Aneesa Strings, Dizzy Fae, Tanerelle, QUIÑ y Xiuhtezcatl se reunieron en una sesión de improvisación al aire libre que fue completamente espontánea. Sin listas de canciones, sin escenario, sin separación entre el intérprete y el oyente.

Lizzo tomó su flauta: lo que siguió fue descrito por algunos como un «himno espiritual».

En un momento, algunos en el círculo comenzaron a entonar un simple estribillo que parecía hacer eco de sus prácticas espirituales: «Inhala, exhala».

Mientras la música continuaba, Sadhguru se puso en pie meciéndose suavemente al ritmo de las melodías.


