Lo que dice de ti juzgar a los demás

Sadhguru analiza cómo nuestros juicios sobre los demás reflejan la forma en que pensamos, y cómo lo que se debe juzgar son las situaciones, no las personas.
What Judging Others Says About You
 

Pregunta: A veces, en mi vida, siento que puedo leer un poco a las personas, pero siento que es solo mi ego juzgando a los demás. ¿Cómo puedo saber la diferencia entre los dos? E, incluso, cuando lo haga, ¿debería actuar en consecuencia?

Sadhguru: La mayoría de las personas tienen un malentendido muy profundo acerca de ser eficaz en el mundo. Piensan que al conocer a otras personas, pueden ser muy efectivas. La idea es que, si conoces a los otros, puedes controlar la situación de alguna manera. Esto no es verdad. Si conoces lo que llamas «yo» en este momento, puedes llegar a ser muy eficaz en el mundo.

Todos pueden hacer juicios, pero quienes han desarrollado el impulso de crecer deben dejar de juzgar a los demás.

Si te esfuerzas por leer algo, quizás a veces lo hagas, porque después de todo tienes una mente y puedes juzgar; pero, ¿qué harás con estos juicios? Hoy en día, la sociedad humana es tal que todo lo que sea que veamos —ya sea un árbol o una roca o agua o cualquier cosa—, queremos ver cómo usar esto. No podemos solo ver algo simplemente como es y dejarlo ahí.

Esto no se trata solo de la naturaleza, esto también se aplica a las personas. Una vez que entras en esta mentalidad, siempre estás buscando cómo hacer uso de estas personas. Este es un grave malentendido que ha ocurrido en el mundo. Las cosas se hicieron para ser usadas y, las personas, para ser amadas. Pero el malentendido está tan profundamente arraigado que las personas están siendo usadas y las cosas están siendo amadas. Has visto a las personas divorciarse de sus esposas o maridos. ¿Cuántas personas ves divorciarse de su dinero? Estamos usando a las personas y amando las cosas.

Dirigirse a lo más profundo del interior

Cuando miras primero el cuerpo de alguien, de inmediato, tu mente dirá que esta persona es hermosa o fea, joven o vieja. Todo esto ocurrirá en la mente en una fracción de segundo. Si intentas juzgar el comportamiento o la forma de hablar de una persona, habrá todo tipo de juicios: te agradan, no te agradan, los odias, los amas. Así que no mires el cuerpo, la mente o las emociones de alguien. Para empezar, dirígete a lo más profundo del interior de esta persona. Primero, inclínate ante la semilla de vida que existe en este ser. Cualquiera que sea la fuente de la vida, eso es a lo que te refieres como Dios, ¿no es así? La fuente o semilla de la vida existe en cada uno de nosotros. Primero, inclínate ante esto. Tu primer involucramiento es con esto. Solo después te encuentras con las otras cosas en la persona.

Esta es una comprensión más profunda de la vida, que, primero, cuando conoces a una persona, te inclinas ante la fuente de vida dentro.

Puede que el cuerpo o la mente no estén bien, pero no tengas ningún problema al respecto. Es posible que esta persona no sea de tu cultura, o que tengas gustos y aversiones sobre ella. Está bien, porque primero te has dirigido a la fuente fundamental de la vida. Esto no es un juicio, esto no es una lectura. Esta es una comprensión más profunda de la vida, que, primero, cuando conoces a una persona, te inclinas ante la fuente de vida dentro. Con eso, no tienes ningún conflicto ni juicio.

Ningún ser humano es constante. Hoy, alguien puede ser algo que no te gusta. Mañana por la mañana, él o ella puede estar de un humor maravilloso. Pero, si crees que has leído y te has hecho una impresión de esa persona en el pasado, te perderás de esa persona de la forma en que él o ella es en este momento. Una vez que te metes en eso, es una trampa.

Juzgar a los demás refleja tu forma de pensar

Tus juicios no tienen nada que ver con el otro. Tus juicios reflejan tu forma de pensar. Cuando la mente está activa sin cesar, se la pasa haciendo juicios sobre todos y sobre todo en el mundo. Incluso si tu mente hace juicios sobre otras personas, no les des ninguna importancia. Una vez que comienzas a hacer juicios, invariablemente, solo hay dos juicios básicos: esto es bueno, esto es malo. Todo lo que consideras bueno, naturalmente te atrae y te apegas a eso. Todo lo que consideras malo, naturalmente te repele y fluirán las emociones negativas. Entonces, no hay necesidad de juzgar a los demás. Solo tienes que juzgar las situaciones. No tienes que juzgar a la gente.

Toda insatisfacción, toda amargura, toda negatividad surge de nuestras propias limitaciones, no por la situación. Darse cuenta de esto es madurez. Todos pueden hacer juicios, pero quienes han desarrollado el impulso de crecer deben dejar de juzgar a los demás. De lo contrario, por cada pequeño paso que des hacia adelante, das 100 pasos hacia atrás. Es posible que no te des cuenta de inmediato, pero lo experimentarás después de unos días o meses.

Entonces, ya sea un melocotón o una manzana o una persona o un árbol o cualquier experiencia, simplemente experiméntala por lo que es. Llegará muy profundo dentro de ti. Ahí es cuando conoces la vida.

Nota del editor: «Mystic's Musings» («Cavilaciones de un místico») incluye más de la sabiduría y conocimientos de Sadhguru sobre la naturaleza humana y las posibilidades y trampas de la mente. Lee la muestra gratuita [pdf] o compra el libro electrónico. (Aun no está traducido al español).