Qué mantiene a Sadhguru aquí
En Guru Purnima, el 29 de julio de 2007, un grupo de buscadores se reunió con Sadhguru para un satsang cerca del lago Manasarovar durante la segunda edición de las Caminatas Sagradas a Kailash Manasarovar. Habían cruzado la imponente vastedad de la meseta tibetana para llegar a este lago de una belleza casi de otro mundo. El monte Kailash se alzaba a lo lejos. Había llegado el día más sagrado que un buscador podría pasar con un gurú. Sadhguru habló sobre el amor, sobre su propio gurú y sobre su sensación de que Shiva —a quien llama su compañero— no era de este mundo.

Sadhguru: En las tradiciones espirituales de Oriente, Guru Purnima ha sido venerado por igual en las tradiciones yóguica, hinduista, budista y jainista. Todas lo han considerado un día de profundo valor. Yo nunca tuve el privilegio de hacer Guru Pooja para mi gurú.

Durante las últimas 12 a 15 horas, he estado un poco aturdido mientras reflexiono sobre esto sin prisa: cada vez más cosas apuntan a que mi compañero es un extraterrestre. Shiva es mi compañero al 50 %, no porque haga algo. Él no hace nada. Yo hago el 100 % del trabajo. Él solo indica el camino a seguir. Solo por esa simple dirección, se lleva el 50 %. Toda la conducción es mía, pero él ha sido maravilloso conmigo.
La presencia de Shiva ha sido una realidad viva para mí en todo lo que hago en mi vida. Siempre he vivido, experimentado y entendido mi ser como solo una pequeña extensión suya. Así que ¿soy un extraterrestre?
De cualquier otro ser de quien hablemos —Rama, Krishna o cualquier otro—, conocemos su infancia y su final. Solo de Shiva no conocemos ni su infancia ni su final. Cuando la gente lo vio por primera vez, era un joven. Sin infancia, sin vejez. Decimos que es un swayambhu: un ser autocreado. Incluso su morada, Kailash, es un espacio completamente diferente. La montaña es solo su residencia de verano.
Tras completar el Dhyanalinga, tenía planeado irme. Mis planes fallaron, porque el amor siempre ha sido mi debilidad. Siempre me dije que nunca me volvería blando de cabeza. De corazón siempre he sido blando, pero no de cabeza. Sin embargo, hubo ciertos momentos en mi vida en los que lo fui.
Lo que se planificó en una vida anterior y se ejecutó a la perfección en esta no solo involucró mi vida, sino también la de muchas personas a mi alrededor: personas involucradas conmigo y personas en mi contra. Planifiqué la vida de cada una de ellas: dónde debían nacer, en qué vientre, cómo debían ser y qué debían hacer.
Todo estaba planificado y se ejecutó a la perfección. En el último momento, arruiné el plan porque me volví un poco blando de cabeza. Si piensas que eso es una bendición para ti, maravilloso. Yo tampoco estoy sufriendo por ello, así que no hay problema.
He configurado mi sistema de tal manera que, después de dejar mi cuerpo físico, seguiré estando presente durante otros 80 años. Únicamente si haces tu yoga demasiado bien y vives hasta los 160 años, existe la posibilidad de que no esté aquí en el último momento de tu vida. Pero creo que, dentro de esos 80 años tras mi partida, todos ustedes habrán muerto. Me aseguraré de ello.
Las lágrimas y las palabras de las personas son maravillosas, pero deben traducirse en cada aspecto de sus vidas; no solo con una u otra persona, sino con cada criatura e incluso con las cosas inanimadas. La manera en que tocas una roca es muy importante. Incluso Shiva eligió una roca como su morada .

Si puedes mirar todo con ojos verdaderamente amorosos, estás pisando tierra firme. El amor por sí solo no te llevará allí, pero si te apoyas en la base sólida del amor, con mucha facilidad puedes ser conducido a lo supremo. Si estás atascado en el pantano de los prejuicios, esto se vuelve muy difícil.
Digamos que tus piernas están atascadas en concreto. Si yo pudiera sacarte de un tirón, ¿estarías dispuesto a dejar tus piernas atrás o te soltarías de mi mano? La mayoría de las personas se soltaría de mi mano. Solo unos pocos locos permitirían que les arrancaran las piernas.
Por lo tanto, es muy importante que te apoyes en la base sólida del amor. Si aprendes a mirar todo con ojos verdaderamente amorosos, yo me encargaré del resto.

Lo que me importa es quién eres, no lo que haces. El corazón detrás de tus acciones es lo que cuenta. Las propiedades o el dinero no son importantes para mí, pero son necesarios para hacer cosas en el mundo. Para mí, tu corazón y tus lágrimas son más valiosos que el dinero.
Si derramas tan solo una lágrima de amor aquí, es suficiente. Lo importante es el corazón detrás de ello. Si te encargas de esa sola cosa, yo puedo encargarme del resto.
Me conoces solo a través del trabajo que hacemos. En ese sentido, el trabajo es más importante que yo, aunque haya surgido de mí.
Un rosal puede tener mil espinas y una sola flor, pero aun así lo llamamos rosal porque esa flor, aunque dura solo un breve tiempo, de algún modo se vuelve más significativa que todas las raíces, hojas, tallos y espinas que la sostienen.
Del mismo modo, es gracias al trabajo que me ves. Sin el trabajo que hago, si tan solo estuviera caminando por la calle, ¿cuántas personas reconocerían quién soy? Alguien tendría que contarles una historia primero. Esa historia es el trabajo. Si esa historia no se vuelve cada vez más grande, la gente se perderá esa posibilidad por completo.

Han existido una infinidad de seres iluminados. Todos fueron igualmente gloriosos. Sin embargo, no todos fueron igual de efectivos en el mundo, simplemente porque no tenían ni el dinero ni la fuerza para mover las cosas.
Si algo te ha conmovido y te parece maravilloso, debes asegurarte de que llegue a un millón de personas más. Si tienes algo de amor en tu corazón, debes hacer que esto suceda. De lo contrario, ¿cuál es el sentido?
Para mí, tu corazón y tus lágrimas son lo que más importa. Pero para que este trabajo suceda, tus manos son mucho más importantes. Al menos una mano debería estar dedicada a este trabajo. Si ambas manos ya están enredadas en otra parte, entonces haz que te crezca una tercera mano.
Yo me encargaré de los aspectos espirituales, pero tú debes encargarte del trabajo en el mundo. Cuando aprendes a dejar de lado tus propias ideas, emociones, pensamientos y opiniones, y haces lo que se necesita en el mundo, eso en sí mismo es un proceso espiritual, porque la espiritualidad consiste, fundamentalmente, en dejarte a ti mismo de lado.
El trabajo y la actividad son formas sencillas de disolverte a ti mismo. El simple hecho de sentarte aquí, estar consciente y disolverte a ti mismo tal vez aún te resulte muy lejano, pero a través de la actividad puedes disolverte fácilmente. Por eso, existe la actividad.
Si crees que esto vale la pena, mientras yo siga por aquí unos pocos años más, vuelca tu vida en ello y haz que suceda. Si crees que no vale la pena, para mí está bien. No me estoy quejando de que la gente no haga esto o aquello. Pero si no haces lo que verdaderamente crees que vale la pena, desperdiciarás tu vida, y eso sí me molesta.
Si tienes un poco de sentido común en la cabeza, deberías dedicar tu vida a aquello que de verdad consideres que vale la pena. De lo contrario, ¿qué sentido tiene vivir aquí?

(1) En referencia al monte Kailash.


