Guru Pooja: gurús incorpóreos
Guru Pooja es mucho más que dieciséis ofrendas: crea una geometría energética precisa capaz de invocar fuerzas abrumadoramente poderosas. Sadhguru revela lo que realmente se despliega cuando este antiguo proceso se lleva a cabo sin restricciones, por qué la dilución se ha vuelto una necesidad en el mundo y qué significa realmente no dejarle otra opción a lo divino.

Más allá de las flores y los frutos
Sadhguru: Shodashopachara, que es otro nombre para Guru Pooja, no se trata de flores, frutos y coco. Este es un proceso sutil, un mecanismo sutil para crear una determinada geometría energética que atrae naturalmente ciertos tipos de fuerzas.
Hay bastantes gurús incorpóreos. Son independientes: no están comprometidos con el crecimiento ni el bienestar de nadie, pero si notan algo, contribuirán un poco. Ser independiente significa que no estás dispuesto a comprometerte, pero aun así se te dan bien ciertas cosas y las haces de vez en cuando; solo que no como un trabajo fijo.
Estos gurús incorpóreos tienen energía e inteligencia, pero no intelecto, ni discernimiento, ni la capacidad de decidir si hacer algo o no. Simplemente van hacia donde se sienten atraídos y allí «explotan». Es como la naturaleza: el viento sopla hacia la presión baja. Eso es todo. No se trata de si lo que está sucediendo es bueno o malo. Donde hay presión baja, simplemente van.
Cuando ofrecemos Guru Pooja antes de los procesos de iniciación en nuestros programas, intentamos contenerlo tanto como sea posible porque queremos iniciar a las personas y enviarlas a casa. Si no tuviéramos esa obligación, haríamos Guru Pooja de una manera completamente diferente. En ciertas iniciaciones de Shoonya, realizamos Guru Poojas en donde perdí el sentido de esa obligación.
Bum, bum, bum

Hicimos una de esas iniciaciones en Tiruchengode, un pueblo pequeño en Tamil Nadu. Estábamos llevando a cabo la iniciación y, durante Guru Pooja, descendieron un montón de gurús incorpóreos. Había poco más de ciento treinta o ciento cuarenta personas en la iniciación. Bum, bum, bum: todos simplemente entraron en diferentes estados.
Guru Pooja había ocurrido alrededor de las doce y media o la una, y a las seis de la tarde todavía estábamos atendiendo a las personas, trayéndolas de vuelta a la normalidad una por una. No pudimos continuar con la iniciación de Shoonya esos días, así que la hicimos el lunes por la mañana.
Cuando todos estos gurús sin cuerpo fueron atraídos por Guru Pooja y descendieron, al menos el noventa por ciento de las personas se vieron afectadas, alrededor del diez por ciento restante era «inmune». Todos los demás se arrastraban por el suelo.

Las iniciaciones de Shoonya solían ser así: literalmente había que cargar al menos al ochenta por ciento de las personas fuera de la sala de iniciación; su contacto energético conmigo era así de intenso. Por eso se desarrolló una tradición: el día de la iniciación, siempre nos asegurábamos de que hubiera al menos el doble de voluntarios que de participantes, porque necesitabas dos personas por cada participante solo para sacarlo de la sala. Esto solía ser una parte normal del proceso. Luego hicimos que fuera contenido y controlado.
Espiritualidad con inteligencia de calle
En realidad, estos son pasos hacia atrás, pero nos hacen avanzar en el mundo. Eso habla mal del mundo. Si diluyes todo, eso te hace avanzar. Si lo ofreces en su forma más poderosa, te hace retroceder. Esto no es algo bueno. Nuestro éxito se ha debido solo a que hemos suavizado muchas cosas.
Sadhguru Sri Brahma no estuvo dispuesto a diluirlo y la mayoría de la gente pensó que era veneno, porque él estaba muy concentrado. Una sola gota habría sido suficiente; no necesitaban beberse un vaso entero. Pero debido a que era tan fuerte, lo confundieron con veneno.
Hemos aprendido nuestras lecciones del mundo y hemos adquirido inteligencia de calle. Pero estoy buscando situaciones en las que, al menos con unas pocas personas, no tenga que ser así. En la calle, está bien; pero debe haber espacios en nuestras vidas en los que no tengamos que recurrir a la inteligencia callejera.
El devoto y el tigre
Así que debes hacer Guru Pooja de tal manera que, sin importar dónde esté, yo tenga que llegar. No debería tener elección en el asunto, y eso solo sucede si tú mismo no dejas otra opción.
Hay una historia muy hermosa en el Mahabharata. Un cierto día, Krishna estaba almorzando y su esposa Rukmini le servía. Servirle una comida a Krishna era un privilegio poco común, incluso para ella, porque él rara vez estaba en casa; era un hombre que se había puesto a cargo del mundo. Así que la oportunidad de que él se sentara a comer una comida como es debido era algo que ella valoraba muchísimo.
Iba por la mitad de su comida cuando de repente se levantó y se fue, sin siquiera lavarse las manos. Rukmini le pidió que al menos terminara de comer antes de irse, pero él dijo: «No, mi devoto está en problemas; tengo que irme». Fue hasta la puerta, se quedó allí un momento, luego dio media vuelta, regresó y se sentó a continuar su comida.
Rukmini le preguntó qué le había pasado a su devoto.
Él respondió: «Un devoto mío estaba sentado en el bosque, cantando mi nombre totalmente absorto». Un tigre hambriento se le acercó; no veía a un devoto, sino a su cena. El hombre estaba tan inmerso en su cántico que, cuando el tigre se acercó, me levanté y partí de inmediato. Pero entonces, justo cuando llegué a la puerta, el tonto levantó una piedra para defenderse. Así que dejé que él manejara su propio asunto y regresé a terminar mi comida».
Este es el poder de no tener opción.
Hacer que lo divino no tenga opción
Guru Pooja es un mecanismo para hacer que te quedes sin opción en lo absoluto. Todos estos procesos sirven exactamente para este propósito: te entregas a ellos y te quedas por completo sin opciones. Cuando estás así, ni siquiera el gurú tiene opción.
Debes ofrecer Guru Pooja de tal manera que lo divino no tenga opción respecto a ti. Muchos yoguis han hablado de esto de diferentes maneras. Ya lo he dicho varias veces: Shiva no tiene otra opción que ser mi compañero. Puede que yo tenga la opción de perderlo, pero él no tiene elección en lo que a mí respecta. Siempre debes mantener lo divino en esa posición.
¿Qué clase de persona consideraría que perder a lo divino es una opción real? Solo alguien con una sola neurona. Con dos, resulta obvio: tener a lo divino como tu compañero frente a perder a lo divino no es una opción en absoluto. Es pura estupidez.


