Sadhguru: Hay una hermosa historia. No sabemos si es un hecho real o una leyenda, pero eso no importa porque representa al buda Gáutama.

Se da una situación en la que Gáutama está en un gran satsang. Temprano por la mañana, cuando aún está oscuro, aparece un hombre. Es un gran devoto de Rama. Toda su vida ha estado diciendo: «Rama, Rama, Rama».

Con el paso del tiempo, y al hacerse mayor, le surge una pequeña duda en la mente: «Paso toda mi vida diciendo: "Rama, Rama". ¿Y si estoy equivocado? Parece que todas estas otras personas la están pasando bien: comen bien y viven bien. Y yo, aquí haciendo "Rama, Rama". Tal vez solo estoy desperdiciando mi vida».

Sigue siendo un gran devoto, pero se le cuela esa pequeña duda. Ahora que hay un ser iluminado presente, quiere una confirmación.

Desde el fondo de la asamblea, pregunta: «¿Existe Dios?».

Gáutama lo mira y le dice: «No».

Toda la congregación se queda impactada, porque esta es la lucha en la mente de todos: «¿Existe Dios o no?». Le han hecho esta pregunta al buda mil veces; pero, cada vez que lo hacían, él permanecía en silencio. Por primera vez, da un «No» claro y enfático.

Un gran alivio. Hay celebraciones a lo largo del día porque, imagínate, si no hay Dios, nadie está ahí sentado vigilándote, nadie te va a arrastrar al infierno ni a castigarte, y puedes vivir tu vida de la manera que quieras.

Un camino es un método: no es algo que debamos creer o adorar, sino algo que debemos practicar y en lo que debemos convertirnos.

Por la tarde, llega otro hombre. Es un _chárvaka_, un materialista y ateo consumado. Está seguro de que no hay Dios. Es un chárvaka experto: el tipo de hombre que, en diez minutos, puede hacer que cualquier devoto renuncie a su Dios.

Pero ahora está envejeciendo y le ha surgido una pequeña duda: «¿Y si existe Dios? Toda mi vida le he demostrado a todo el mundo que no hay Dios. Pero ¿y si estoy equivocado? Cuando llegue allá, ¿me dejará en paz?».

Está convencido de que no existe Dios; pero, ahora que hay un ser iluminado presente, quiere comprobarlo.

Por la tarde, pregunta: «¿Existe Dios?».

Gáutama mira al hombre y le dice: «Sí».

De nuevo, todo el mundo entra en confusión y agitación. «Por la mañana dijo que no hay Dios, y por la tarde dice que sí hay Dios. ¿Qué se trae entre manos?».

El buda Gáutama no es una enseñanza, una filosofía, una ideología o una religión nueva. Él es un método. Él es un camino. Un camino no es una definición. Un camino es un método: no es algo que debamos creer o adorar, sino algo que debemos practicar y en lo que debemos convertirnos.

Él es como una luz. Si está oscuro y enciendo la luz, no vas y abrazas la luz, ni siquiera necesitas mirarla. Cuando la luz se enciende, miras las cosas que están iluminadas, no la luz misma. Cuando alguien se ilumina, debes ver lo que hay para ver, no mirar la luz, porque mirar la luz solo te cegará.

Es muy importante honrar a un gran ser viviéndolo. Creer en él, adorarlo o llevarlo en nuestra cabeza no es el punto. Debemos vivirlo. Solo entonces es verdaderamente honrado, porque esa era su única intención: que la gente lo viviera.

Él no es un dios, un hijo de Dios ni un mensajero de Dios. Él es solo luz. No mires la luz. Mira lo que él ilumina, porque ese es el propósito de la luz. Mirar la luz solo nos cegará.

La confianza sin claridad es un desastre.

Yo no vivo en la duda. Tengo las cosas muy claras. Lo que sabemos, lo sabemos. Lo que no sabemos, no lo sabemos. No me guío por ningún sistema de creencias, filosofía o ideología. Lo que veo, lo veo. Lo que no veo, no lo veo. Es así de simple.

Si somos lo suficientemente honestos con la vida, veremos que no conocemos la mayor parte de este cosmos. Solo hemos comprendido un poco, e incluso eso es una gran bendición.

El «No lo sé» es una posibilidad muy poderosa. Solo cuando ves que no sabes, surge el anhelo, la búsqueda y la posibilidad de saber.

Si dices: «Todo lo que no sé, lo creo», eso es solo un puente imaginario. No cruzas nada a través de eso. Lo que creo solo existe en mi mente; no es una realidad. Tal vez da fuerza psicológica o confianza sin claridad. Pero la confianza sin claridad es un desastre.

Gáutama está en contra de toda confianza sin claridad. Él está a favor de la claridad. Si no ves, no ves. No te imagines que estás viendo algo.

Nuestro conocimiento, incluso si has leído todas las bibliotecas del mundo, es minúsculo en este cosmos ilimitado. Pero nuestra ignorancia es infinita.

En el yoga, siempre nos identificamos con nuestra ignorancia porque nuestro conocimiento es muy pequeño. Si te identificas con tu conocimiento, te volverás muy pequeño. Si te identificas con tu ignorancia, eres un ser ilimitado.

Así que celebramos la ignorancia, no como una cualificación, sino como una posibilidad. Solo cuando reconoces que eres ignorante, surge en tu vida la posibilidad de conocer.