El peso invisible que cargas
Cargamos muchas cosas innecesarias a lo largo de la vida: opiniones, resentimientos, metas rígidas y acumulaciones mentales. Este peso invisible es lo que convierte la vida en una lucha. En este artículo, Sadhguru explora lo que significa avanzar por la vida sin cargar con tanto peso muerto en la cabeza.

Sadhguru: Tu sadhana y estos instrumentos de la vida: tu cuerpo, tu mente, tu estructura emocional y tu estructura energética deben estar encendidos. De lo contrario, tienes que arrastrarte por la vida y se vuelve pesada.
Si acumulas un peso excesivo, no solo en el cuerpo, sino particularmente en tu cabeza, la vida se convierte en una lucha. Si mantienes tu sistema como una brisa, irá adonde quiera ir. Nada se vuelve un obstáculo. De una manera u otra, llegas adonde quieres ir.
Lo que importa es llegar adonde quieres llegar, no insistir en que deba suceder de un modo en particular. Toda esta lucha proviene de un peso adicional: quizás en el cuerpo, pero principalmente en la cabeza.
Si estos instrumentos no están encendidos, solo traen sufrimiento y dolor. Mantén el cuerpo siempre listo para bailar, porque si no puedes bailar con la vida, se convierte en una carga.
Los instrumentos tienen que ser buenos. Deben encenderse con facilidad. No tienes que decidir qué quieres hacer de ti mismo. Solo afila los instrumentos y aprende a manejarlos bien para que no te lastimen.
Simplemente sigue el proceso. No importa si de inmediato no le encuentras sentido a algo. Mucha gente piensa que, antes de llevar a cabo algo, primero es necesario comprenderlo. Si yo hablara de las profundas complejidades del sistema yóguico, tal vez no lo entenderías. ¿Significa eso que nunca deberías acercarte a él? Esa no es la conclusión a la que se debe llegar.
¿Has comprendido por completo los alimentos que comes? No, pero de todos modos te los comes. ¿Has comprendido por completo a alguien en este mundo? No, pero aun así te relacionas con la gente.
Si no entiendes algo, eso debería despertar tu interés por explorarlo y ver qué sucede. Si insistes en comprenderlo todo antes de actuar, harás muy poco en esta vida, porque lo que comprendes sobre este universo es apenas una fracción microscópica.
Lo que no comprendemos, lo que no sabemos, es exactamente lo que deberíamos querer explorar. Eso es lo que importa. No establezcas ni agendas ni metas rígidas sobre lo que debe suceder. Simplemente conviértete en parte del proceso que es la vida.
Cuando las personas están demasiado orientadas a las metas, sin saberlo, se van orientando hacia la muerte. Solo están medio vivas. Después de todo, ¿cuál es el destino final de la vida? La muerte. Si las metas se vuelven tu obsesión, estás intentando llegar allí más rápido.
El proceso es lo que importa: cómo respiras, cómo te sientas, cómo caminas, cómo te comunicas con los demás, qué comes y qué haces en cada momento de tu vida. La vida está en el proceso, no en la meta.
Debes usar tus instrumentos, no la información que has acumulado. Eres un centro de datos muy pequeño. Deja a un lado esta información acumulada y utiliza tus sentidos para absorber la vida tal y como es.
No etiquetes constantemente todo como bueno o malo, hermoso o feo. Simplemente míralo tal y como es. Toma las impresiones de la vida y llévalas a tu interior tal y como son, sin contaminarlas con tus datos acumulados. No pases todo lo que ves, oyes, saboreas y hueles por los filtros de tus experiencias pasadas.
De ese modo, la vida se mantendrá fresca, revitalizada y encendida. De lo contrario, todos esos datos acumulados no son más que el pasado muerto. Si cargas con tanto peso muerto en la cabeza, es natural que tú también quieras ir allí pronto.
La sadhana consiste en afilar tus instrumentos y, sobre todo, en aprender a sostenerlos de tal manera que nunca se vuelvan en tu contra; no te hagas esto a ti mismo. La ira, el resentimiento, el odio y los celos son venenos que te bebes con la esperanza de que otro muera. La vida no funciona así. Si te bebes un veneno, mueres.