Sanatan: encontrar el ritmo de la vida más allá de las trampas de la memoria
¿Y si los fronteras que dividen a la humanidad —como la nacionalidad, la religión, la raza o el linaje familiar— fueran en realidad memorias almacenadas, transmitidas de generación en generación?

En este artículo, Sadhguru cuestiona las asunciones más básicas sobre la identidad y la consciencia, revelando que el sufrimiento humano persiste no por circunstancias externas, sino porque hemos perdido el contacto con el ritmo eterno de la vida. La solución reside en un enfoque práctico para trascender estas fronteras de la memoria heredadas que dan forma a nuestra existencia.
El lenguaje universal de la espiritualidad
Sadhguru: En los últimos más de 40 años, han venido aquí todo tipo de personas, de diversos orígenes, personas con estudios, personas sin estudios, personas que conocen el mundo, personas que no saben nada de él... Todas ellas se han convertido en una sola clase. Esta es una manifestación práctica de lo que significa ser espiritual.
Todo lo que has acumulado en tu banco de memoria —tu origen, tu ascendencia, tu genética, tu nacionalidad, tu raza, tu religión— ha ido moldeando la persona en la que te has convertido. Tú, como persona, eres el resultado de la forma en que tus memorias conscientes e inconscientes encuentran expresión.
El proceso espiritual consiste en no dejarte llevar por eso porque, si lo haces, te conviertes en víctima de tu propia memoria. La memoria es un límite. Las personas que conoces están dentro de los límites de tu memoria, mientras que las que no conoces están fuera de tus límites.
La memoria es la forma más básica en la que estableces límites: a través de tu raza, religión, nacionalidad, casta, credo, familia, etc. Por desgracia, muy pocas personas en el planeta pueden existir sin un sentido de límite. Hasta que no cambiemos eso, nada cambiará en el mundo.
Cuando tú y yo somos diferentes, fingir que «yo te amo, tú me amas» no funcionará. En algún lugar, los fronteras deben desaparecer; de lo contrario, no funcionará. Aquí, las personas provienen de diferentes orígenes, creencias y culturas, pero se convierten en un solo tipo, que no es un tipo particular en absoluto, simplemente. De cualquier manera, está bien. Esta es la base del proceso yóguico y de la civilización que ha generado.
El legado vivo de la cultura yóguica
Las personas de origen indio, en particular, deben recordar esto: la civilización que conocemos como Sanatan, Bharat o India es una versión distorsionada de la cultura yóguica. Lo que comenzó como una ciencia sólida y subjetiva se debilitó cuando se transmitió a las masas. Al estirarla, aparecieron agujeros en la tela. Cuando grandes masas de personas obtienen alguna verdad, la tergiversan y la distorsionan de generación en generación, cambiando su forma y su color. Si observas con atención, las ciencias yóguicas siguen estando muy presentes en esta civilización, aunque de forma inconsciente para la mayoría de las personas.
Esta civilización viva, conocida como Indostán, se extendía en su día desde Armenia hasta Borneo y desde Camboya hasta Jerusalén. Cuando llegaron las fuerzas invasoras, lo destruyeron todo, pero esa es otra historia.

Las leyes eternas y el ritmo de la vida
En esta cultura, existe algo llamado Sanatan Dharma, que lamentablemente hoy en día se suele malinterpretar como hinduismo. «Sanatan» significa 'eterno' y «dharma» significa 'leyes'. Las leyes que rigen la vida en su esencia son eternas y nunca cambian. Ya sea hace 10 000 años o dentro de mil años, seguirán siendo las mismas. En el yoga, nos referimos a esto como shruti, la melodía de la vida, que ya está establecida por la creación. Si encuentras el ritmo adecuado, tu vida se convertirá en una danza gozosa. Si no encuentras el ritmo, lo mismo te aplastará.
Experimentas la vida como un proceso doloroso —«Pero, Sadhguru, mi suegra, mi jefe, mi enemigo, la guerra»—; todas estas cosas son ciertas. No estoy tratando de menospreciarlas. Pero quiero que entiendas que te sientes abatido porque no has encontrado el ritmo. Si encuentras el ritmo, en cualquier situación, los fundamentos de la vida siguen siendo los mismos.
Shruti y smriti: lo inmutable y lo mutable.
Las realidades externas son diferentes para cada uno de nosotros; no hay dos personas que compartan la misma realidad externa. A ese aspecto de la vida lo llamamos smriti, que es el aspecto de la memoria de la humanidad.
En la actualidad, la India tiene un tipo de cultura debido a lo que la gente recuerda de las generaciones anteriores. Estados Unidos tiene otro tipo de cultura debido a lo que recuerdan de hace unas pocas generaciones. Eso es smriti, y sigue cambiando de generación en generación. Por eso cada generación está en conflicto con la anterior, luchando por estas realidades cambiadas.
Distinguimos entre lo que no se puede cambiar, shruti, y lo que puede y debe cambiar, smriti. Cuando hablamos de Sanatan Dharma o leyes eternas, nos referimos a shruti, la melodía fundamental. Llegamos a las leyes eternas que rigen nuestras vidas a través de una profunda observación de la vida dentro de nosotros.
Por otro lado, si nos fijamos en cómo se ha enseñado la moralidad en todo el mundo con mandamientos como «No matarás» o «No robarás», ¿realmente ha funcionado? En la región misma donde se proclamó el «No matarás», hoy en día sigue habiendo el mayor número de asesinatos.
Tu vida, tu creación
Aquí comprendimos la naturaleza humana: en el momento en que intentas evitar algo, naturalmente te sientes atraído hacia ello. Todo lo que te digas a ti mismo que no debes pensar dominará tu mente. Aquí simplemente decimos: si estás pasando por algo desagradable en este momento, es tu karma, tú lo estás haciendo.
Tus reacciones, tus recuerdos y cómo los manejas y respondes a ellos: todo esto es obra tuya. No te hemos enseñado ninguna moralidad. Si eres infeliz, es obra tuya. Si eres alegre, también es obra tuya. Sea cual sea tu forma de ser, es obra tuya, tu karma. Nunca debes usar la palabra «karma» para referirte a otra persona. Nunca le digas a alguien que está sufriendo: «Es tu karma». El karma tiene que ver contigo. Tener que presenciar tu karma es mi karma.
Si realmente te das cuenta de que todo lo que haces es tu karma: «Yo me hago infeliz, yo me hago feliz, yo me hago agradable, yo me hago desagradable». Si realmente te afecta, ¿te comportarás de forma agradable o desagradable? Te harás agradable.
No tenemos que decirte: «No seas infeliz, sé enérgico, sé entusiasta, sé cariñoso, sé alegre». Ninguna de estas cosas funcionó. Pero en el momento en que te das cuenta claramente de que «todo esto es obra mía» eres lo suficientemente inteligente como para solucionarlo. Cuando dices: «Sea cual sea mi forma de ser, es mi responsabilidad», también significa que es tu karma.

Cuando las fronteras imaginarias se disuelven
Recientemente escribí un poema titulado «Sanatan», que incluye los versos «La Creación y la Fuente son una manifestación de la fuerza inclusiva. Articular esto y hacer posible esta Unidad es Sanatan».
Tanto «sanatan» como «yoga» significan esencialmente estar en unión con la existencia o con los aspectos fundamentales de la vida y la creación. Si estás en yoga, la vida te sonríe. Yoga no consiste en sentarse de una forma determinada, retorcerse o girarse. Yoga significa eliminar las fronteras y convertirse en uno con todo.
Solo estamos analizando si una postura es propicia. «Sthiram Sukham Asanam» significa que tu asana debe ser firme y cómoda. La razón por la que te hacemos hacer tantas cosas diferentes es porque tienes un cuerpo al que le gusta vivir. Por desgracia, has cultivado una mente que quiere morir.
Hacer que suceda en esta vida
Ante cualquier cosa que te diga, en tu mente, te dirás a ti mismo: «No haré esto. Esto no va a funcionar para mí». La vida no se complica por las situaciones de la vida; se complica por tus situaciones mentales. En tu mente se producen un millón de veces más problemas que en tu vida. Un solo incidente puede marcarte para toda la vida. Esto ocurre debido a la falta de comprensión de la estructura que conforma al ser humano.
Debes comprender cómo las cosas se unen y se desmoronan dentro de ti. Para ver esto, hay que mirar, no como hombre o mujer, ni como persona de una nacionalidad o raza determinada, sino simplemente como parte de la vida; sin sacar conclusiones, sin querer ser bueno o malo. Si miras lo suficiente, no te lo perderás porque, como ser humano, eres capaz de ver. Nadie se lo perderá.
Lo importante es que tengas un proceso espiritual que funcione. En todos los aspectos de la vida, si no conoces el proceso, las consecuencias o los resultados siempre serán accidentales. Cualquier cosa que hagas en tu vida, si no conoces el proceso o no lo comprendes bien, tus resultados serán accidentales. Cuando los resultados son accidentales, la ansiedad es normal.
El proceso espiritual no consiste en buscar experiencias. Si te aseguras de comprender el proceso, los resultados solo serán cuestión de perseverancia.
Es mi deseo y mi bendición para cada uno de ustedes: no lo pospongas, independientemente del número de años que te queden en esta vida. No se necesitan tantos años. Si tienes intensidad en tu esfuerzo e intensidad en tu propósito, entonces es posible en poco tiempo. En unos meses, es posible que te encuentres en una situación y un espacio diferentes, para los que no hay sustituto.
La gente me ha ofrecido tantas cosas, y yo les he dicho una y otra vez: «Aunque me ofrezcas el mundo entero como recompensa, no lo cambiaré por lo que tengo dentro de mí». Es mi deseo y mi bendición que cada uno de ustedes sea así en muy poco tiempo. Hagamos que suceda. No está lejos, sino aquí mismo.