¿Qué ve Sadhguru en el espejo?

En el espacio de esta semana, Sadhguru responde a una pregunta planteada en el evento «En conversación con el místico» que tuvo lugar con el actor Siddharth. También comparte su percepción acerca de la belleza y la imagen personal.
 
 
 
 

Mi vida es tal que estoy constantemente involucrado con la gente. Donde sea que esté, de muchas maneras, entro en contacto con ellas; es muy difícil expresar y entender esto. Por ello, tengo que ducharme al menos tres o cuatro veces al día; mínimo dos veces es imprescindible, pero, dependiendo del nivel de actividad, de tres a cuatro y, a veces, hasta cinco veces al día, no para limpiarme de la gente, pero se vuelve necesario. Puede que no toque a las personas con las manos, pero el contacto de energía que establezco con toda una masa de gente es lo esencial de mi trabajo. Varios aspectos de diferentes personas sí se adhieren y la ducha se convierte en una necesidad. Después de la ducha, ¿tengo que verme al espejo? No. Yo luzco igual todos los días. La mayoría de los hombres tienen el problema de los diferentes niveles de vello facial, donde deben recortarlo o afeitarlo y mantenerlo de una forma determinada. Yo luzco igual todos los días. Solo tengo que arreglar mi barba, lo cual no requiere un espejo; sé dónde está y termino. Puedo desordenar toda la cosa y arreglarla sin un espejo. El espejo no juega un papel tan importante en mi vida porque cómo luzco es fijo. No me veo diferente en días diferentes. Si cierro los ojos por un momento y simplemente me percibo por completo, sé cómo me veo. El hecho de que yo irradie, o no, está determinado por eso. Si no está funcionando correctamente, solo tengo que cerrar los ojos durante unos segundos más, eso es todo.

Si experimentas una dicha total, todos los que entren en contacto contigo, de una forma u otra, comenzarán a experimentar esa dicha.

La pregunta más importante que hay que hacer es: ¿se trata de verse bien o se trata de vivir bien? Cuán maravilloso te sientas por dentro es más importante que cuán maravilloso te veas. Si realmente te sientes maravilloso, todos se sentirán maravillosos en tu presencia. Si experimentas una dicha total, todos los que entren en contacto contigo, de una forma u otra, comenzarán a experimentar esa dicha. ¿Te has dado cuenta de que un rostro alegre es siempre un rostro bello? Un rostro dichoso es un rostro glorioso. Si luces bien, quizá seas una obra de arte, pero no sucederá nada más. Las esculturas pueden verse bien, el arte puede verse bien, cualquier cosa puede verse bien; no estoy diciendo que lucir bien sea algo malo. Lo que estoy diciendo es que, en tu vida, cuánto tiempo inviertes en ello te dice claramente quién eres, porque, si tienes algo de sustancia dentro de ti, verse bien no será algo tan relevante. Esto no significa que yo no me preocupe un poco por lucir bien; obviamente lo hago. Lo importante es cuánto tiempo y atención se dedique a verse bien en comparación a estar bien. Quizá yo esté creando esta filosofia porque no tengo esperanza alguna de lucir bien; tienes simplemente que arreglártelas con lo que tienes. Bueno, hay médicos que pueden corregir el aspecto físico, pero no tiene tanta importancia para mí. Así que, heme aquí tal y como soy.

Hoy en día, ves que la gente no se puede quitar las manos del pelo ni por un momento. Esto se debe simplemente a que no hay suficiente sustancia. Si creas suficiente sustancia en tu interior, no importa que tu pelo esté de una manera u otra; la gente, aun así, te amará por quien eres. Si estás planeando crear un impacto en el mundo, ya sea como actor o lo que sea, ese impacto se producirá por tu intensidad y tu sustancia, no solo por el arreglo de tu pelo.

La belleza y el ser bien parecido son una combinación de inteligencia, intensidad, integridad, carácter, comportamiento, modales, gracia, amor, alegría, salud, ecuanimidad, exuberancia y, por supuesto, la forma y el tamaño de ciertas partes del cuerpo. Todo esto lo puedes conseguir por ti mismo, excepto lo último, que necesita ayuda genética o algo de plástico.

Que no seas un cautivo de cierta idea de belleza, sino que te vuelvas cautivador para todo aquel que te contemple.

Amor y gracia,